¿Repercute una Casa Pasiva en tu salud?

Como ya sabrás de otros artículos de este blog, la vivienda Passivhaus o casa Pasiva consiste en una vivienda con una muy alta eficiencia energética, en la que se consigue reducir el consumo de la vivienda a niveles mínimos, pero a un precio inicial más caro pero que a la larga acabas recuperando (explicado en post anteriores). Para ello, es fundamental tener en cuenta diferentes cuestiones como un diseño bioclimático, un aislamiento adecuado, elección e instalación de unas ventanas adecuadas, control y comprobación de estanquidad y recuperación de energía a través de los diferentes sistemas de ventilación.

Controlando estas variables ya detalladas en anteriores posts, se consiguen unos niveles de ahorro energético que repercuten de forma positiva en nuestro bolsillo y en el futuro de nuestro planeta. Pero lo mejor de todo es que con una Passivhaus o casa Pasiva, este efecto positivo va mucho más allá.

¿Hacía dónde creéis que va?

Mejora de la calidad del aire gracias al sistema de ventilación y filtros de aire. Con la instalación de ambos existe una gran ventaja sin ningún esfuerzo.

La incorporación de un sistema de ventilación continuo es fundamental para asegurar un caudal suficiente de aire que garantice la evacuación del CO2 y los contaminantes emitidos en el interior. Pero ¿qué pasa si abrimos las ventanas o ventilamos si la calidad del aire exterior es peor que la del interior? Para ello están los filtros de aire que pueden llegar a filtrar grandes cantidades de contaminantes en función del filtro elegido, lo cual reduce significativamente la cantidad de entrada de contaminantes en el interior.

Para los alérgicos al polen, el filtrado del aire es fundamental y permite reducir al mínimo en casa la exposición al alérgico en cuestión. Por lo tanto, en una Casa Pasiva no va sólo de ahorro energético y confort, también va de salud y bienestar

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